jueves, 26 de diciembre de 2013

Cargando un muerto

Un lazo recae sobre mi cuello, abrazándome de manera acogedora,
en este instante cargo el universo sobre mis brazos, pero mi cuerpo no lo asimila.
Veo caer tu vida sobre mi consciencia, y ésta sangra como tus ojos en el adiós,
al unisono tu corazón se apaga con el mio de fondo, siempre acompañados,
hasta cuando tu y yo estábamos solos, pero siempre acompañados.
Te vi caer primero y me gustaría haber caído contigo, pero tristemente
estoy cargando tu cadáver, éste es el último adiós mi amigo del alma,
adiós mi amigo ya muerto.


Una mañana

Día a día tengo que lidiar con una almohada incomoda  y una alarma que detesto, pero que a la vez es programada por mi misma mano. La maña de mis ojos me pellizca las primeras ganas de no salir de la cama y los bostezos solo hacen más difícil tener que quitar esa sabana de una tonelada que se encuentra sobre mi. Desde el desayuno insípido hasta el agua insensible sobre mi cuerpo a la hora de la ducha, me visto como todos los días y el elemento de ruptura de la rutina diaria, es la fecha sobre el diario de cada mañana al entrar al metro. La gente se encarga de sembrar un ambiente soporífero al vagón, acompañado de 30 grados y medio metro cuadrado donde mantener el equilibrio, finalmente se encuentra un cobijo ajeno donde depositar las ansias de recostarse, medio de pie sobre un completo desconocido. En el momento que se abren las puertas, la presión dentro del vagón no permite a gente entrar ni salir del bendito tren, que se viste de manera cómica como campos de concentración, torturando a gente con la falta de oxígeno. Ya llegando a destino, usualmente acompañado de una chica incómodamente linda, un tipo exageradamente grande y un par de seres con corbata, se abren las puertas expulsando a la gente de manera descontrolada, como si fuera un rebaño de ovejas perseguidas por un perro hambriento, todos apresurados por llegar a donde deben llegar, pero sin ganas siquiera de seguir caminando a marcha de transeúnte. A pesar de todo el ritual vivido por las personas que comparten rumbos similares, no podemos quitar la tan famosa y alentadora frase, cliché desde tiempos inmemorables..."Buenos días".

viernes, 6 de diciembre de 2013

Estado de 'shock'

Sólo escuché unas últimas palabras , un poco difusas para mi oído, entendía el contexto y su contenido pero no asimilaba la situación corporalmente. Mis ojos se encontraban atentos a un punto perdido en medio de la nada, algo así como mirar sin mirar. Poco a poco recobrando la inteligencia corporal y saliendo del estado de letargo, me levanté y salí, noté que era como un cuerpo sin alma ya que no pensaba más allá antes de realizar una acción. No había experimentado una sensación como esa nunca antes, o quizás si pero nunca me había consultado en aquel momento que estaba ocurriendo dentro de mi, estaba por primera vez consciente de lo que pasaba a mi interior y alrededor, capaz de manejar cada pensamiento sin ningún bullicio más que las consultas pertinentes. Un momento maravilloso, ni siquiera las canciones que escuchaba de mi reproductor de música, color calipso, podían distraer de cuan detalle pasaba frente mio, era el gobernador absoluto de éste móvil que utilizo de cuerpo. La noticia que me hizo cambiar mi perspectiva de un momento a otro rondaba en mi cabeza en busca de una solución, pero no quería concederla puesto que podía alejarme del mundo tan despierto y aislado que había encontrado. 

Continuó así hasta que el sueño venció. Cerré los ojos y volví a ser una persona más, durmiendo para soñar lo que otros sueñan y vivir lo que otros viven.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Acción y reacción

Te vi y te amé
Me viste y me ignoraste
Te ignoré y me amaste
Me amaste y te besé.

Lloraste y lloré contigo
Lloré por ti y me abrazaste
Lloraste por mi y te abracé
Lloramos una vez más, una última vez.

Te amé y lo sospechabas
Me amaste y no lo sabía
Nadie sabe más ni menos
Quisiera saber si me amas
Como yo sé que te amo.

Déjame

Déjame llegar para que te abraces con mi regazo,
y déjame llevar en mi hombro las lágrimas importantes y los sueños frustrados
mientras yo poso en tu frente mis alegrías y pasiones. 
Los astros impacientes por ver fecundado nuestro amor
empujan con fiereza a la luna, porque ya en su cúspide 
notamos que la noche ha llegado. Admiro su brillo en tus ojos
tu dejas que yo te mire solamente, pues déjame que te implore
entonces, déjame abrazarte hasta que la luna se esconda nuevamente
,el sol me llene de muerte y me lleve lejos de ese abrazo una vez más.