Y así te personifique, aferrada fuertemente al lomo de una bestia
de melena frondosa, cuerpo esplendoroso, dientes que inspiraban
ira, seguridad y desgarro. Sin miedo te resguardabas en su espalda
mientras me impedía observarte, se abalanzó sobre mi con sus grandes
patas y me acechó la inseguridad como tinieblas rebosantes. Luego
todo era oscuridad.
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